ESTRATEGIA CONTRA EL CONTAGIO DEL COVID-19 EN EL AMBITO LABORAL Y EL FUTURO QUE VIENE

Por Pedro A. Prado

 

A medida que crece en los grandes conglomerados urbanos el número de contagios, aumentan también las preocupaciones para tratar de evitar casos de afectados por coronavirus en lugares de concentración de personas como es el ámbito de las empresas. Que pueden traer desastrosas consecuencias humanas y económicas

Se han conocido  en estos días experiencias contrapuestas  que muestran la efectividad de una adecuada reorganización del trabajo como estrategia   para enfrentar al coronavirus en algunos casos, que ayudó a impedir contagios múltiples y evitó cerrar establecimientos por cuarentena total. Y otros en los que los aislamientos y el cierre fue inevitable producto de  una hoy inadecuada rotación y contactos múltiples entre trabajadores, como el caso de una cadena alimenticia  que no es del rubro,  y que por un contagio en un punto de ventas se vio obligada a cerrar tres locales distintos por varios días.

Estos ejemplos contrapuestos nos mueven a llamar la atención sobre este tema.

Más allá de  las obligaciones y recomendaciones para prevenir la ocurrencia de contagios en los establecimientos industriales y comerciales, y en el ámbito familiar y mientras los trabajadores se trasladan, a los que ya nos hemos referido en un trabajo anterior, hoy queremos referirnos puntualmente a lo que los ejemplos mencionados al comienzo muestran   como clave importante para que, en caso de  aparición de un trabajador afectado por el coronavirus, el riesgo de propagación del contagio a compañeros, dueños, y demás personas que están presentes en el establecimiento sea nulo, o en el peor de los casos el mínimo posible. Y lo propio la afectación de la actividad.

Y la clave tiene que ver con la  ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO de quienes prestan servicios en el establecimiento, de modo tal de EVITAR en cuanto sea posible que medie entre los distintos trabajadores lo que la normativa de salud define como CONTACTO ESTRECHO.

Porque si no se concreta este contacto estrecho (y se cuenta con los elementos de protección adecuados, y se cumplen las condiciones de higiene necesarias), se presume que no hay riesgo de contagio, y el trabajador aun cuando preste servicios en el mismo establecimiento donde hubo un contagiado, podría continuar prestando servicios sin necesidad de aislarse (a menos que tenga los síntomas  propios del coronavirus o que existan otras circunstancias particulares que lo impidan). Aislamiento que en cambio deben obligatoriamente cumplir durante 14 días desde el último contacto quienes hayan tenido el mencionado contacto estrecho con el enfermo.

La definición  actualizada el día 20 de mayo de 2020 por el Ministerio de Salud  considera que tuvo  CONTACTO ESTRECHO  "cualquier persona que haya permanecido a una distancia menor a 2 metros con un caso confirmado mientras el caso presentaba síntomas. durante al menos 15 minutos. (ej. convivientes, visitas, compañeros de trabajo."

Es decir que si no se da esta situación puntual se considera en principio  que no hay riesgo de contagio y que,  salvo síntomas o circunstancias particulares y/o indicación médica, no correspondería aislamiento.

Es pues sobre esta descripción de contacto estrecho que se debería reorganizar el trabajo en el ámbito laboral con el objetivo de limitar en cuanto sea posible que entre los trabajadores pueda mediar el definido CONTACTO ESTRECHO.

Jurídicamente esta posibilidad de reorganizar el trabajo está contemplada en la resolución 279/20 que establece:

ARTÍCULO 4°.- La reorganización de la jornada de trabajo a efectos de garantizar la continuidad de la producción de las actividades declaradas esenciales en condiciones adecuadas de salubridad en consonancia con los protocolos establecidos por la autoridad sanitaria, será considerado un ejercicio razonable de las facultades del empleador.

Acorde a ello si por ejemplo se lograra que un turno de trabajo no tenga contacto estrecho con el siguiente (distancia y tiempo), estaríamos ayudando a acotar  contagios entre personal de un turno y otro.

Y lo mismo si se logra que un sector de trabajo, por ejemplo un salón de ventas, no tenga contacto estrecho con nadie del sector de depósito. O de producción. O de oficina.  Ni estos entre sí. O en empresas de servicios mantener en lo posible el aislamiento personal entre sus distintas áreas de trabajo.

De igual modo se podría mejorar la prevención organizando el traslado de mercadería y otros elementos entre sectores,  de modo tal de evitar en cuanto sea posible los contactos entre personal de unos y otros.

Y si esto en la práctica no resulta del todo posible, al menos podría implementarse  un sistema de trabajo en el que esos contactos estén limitados a determinadas personas. Porque de otro modo si permitimos que cualquiera de un  sector se mezcle con el personal de otro, se están exponiendo sin necesidad a  ambos sectores, multiplicando las posibilidades de contagio. El personal propio o externo de limpieza y mantenimiento también requiere atención.

Y lo mismo puede hacerse en otros aspectos de la organización de la labor de acuerdo a las particularidades de cada empresa.

Para lo cual si se tiene contratado un profesional que se ocupa de la higiene y seguridad en la empresa su colaboración sería sumamente útil. Sin perjuicio de que  toda pequeña empresa suele estar en condiciones de  mejorar esa organización, siempre conviene  recurrir de ser necesario a asesoramiento externo.

Esta nueva realidad que nos impone esta reingeniería centrada en parámetros tales como el distanciamiento y el aislamiento como herramienta para garantir la seguridad en el trabajo, lleva a preguntarse también si llegó para quedarse y en este orden es razonable pensar que influirá en el futuro de la organización del trabajo, y se traducirá en cambios no sólo prácticos sino normativos.   

Es tiempo pues de organizar el trabajo  teniendo en mira el objetivo de tratar de obstruir los contagios.  El uso de los elementos de protección, la higiene personal y del establecimiento, y evitar los contactos estrechos será de gran ayuda. Y es una buena oportunidad para mirar un poco más allá pensando desde ahora ajustes organizativos que el futuro no muy lejano seguramente nos impondrá.  

 

22/5/2020

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